Thursday, October 10, 2024

Azúcar Morena



Otra vez, mi amante morena y yo nos hemos vuelto a reunir al fin. Una vez más, puedo escuchar su dulce voz, ahora aún más cautivadora por los cinco largos meses que hemos estado separados. Es cierto, ha habido momentos en los que toqué su piel de caoba, como aquel instante fugaz en el hostal o aquella tarde en la vieja habitación. Pero ahora, por fin, tenemos todo el día y la noche para hacer música juntos, mis manos deslizándose sobre su cuerpo redondo y curvado, mientras sus suaves y aterciopelados sonidos me envuelven. Ella se convierte en un instrumento bajo mis manos expertas. Sé cómo movernos de lo lento a lo rápido, de lo rápido a lo lento, cómo llevarnos desde el silencio inicial hasta el clímax vibrante, cuando las cuerdas de su corazón resuenan en perfecta armonía. Sus seis cuerdas de nylon.

Pero incluso los amantes necesitan un respiro el uno del otro. Así que estoy aquí, en un acogedor café a pocos pasos de la playa, sentado en una mesa redonda de madera. Desde mi lugar, puedo ver el mar rompiendo con fuerza en la orilla, y sentir una brisa fresca que lleva consigo el aire claro y salado del océano. Un pequeño lagarto cruza raudo la arena, diminutas hormigas rojas se arrastran alrededor de mis pies, y las páginas de mi libro, como la bandera roja en la playa, revolotean con la brisa.

Antes de comiendo un omelette, las hormigas han encontrado el tazón de azúcar, invadiéndolo por completo. El azúcar es una locura dulce para ellas, amor también se cristalizara en oscuro deseo, sería un azúcar peligroso. Como el mar azul en un día radiante, cuyas olas, antes juguetonas y amables, te arrastran mar adentro, donde ya no hay retorno posible a la seguridad.

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